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Oncología Médica

 

Opinión de un especialista

Oncología Médica

La complejidad y el avance en el tratamiento del cáncer en la segunda mitad del siglo XX así como el incremento constante de los tumores malignos que afectan en nuestro país a 1 de cada 3 hombres y a 1 de cada 5 mujeres, ha generado la necesidad de formar especialistas dedicados a la atención de estos enfermos, siendo reconocida oficialmente la especialidad de Oncología Médica en España en 1978.


Se trata de una especialidad con gran carga asistencial y con atención a pacientes con gran complejidad clínica. El oncólogo se enfrenta al tratamiento del cáncer dominando el mecanismo de acción, el modo de combinar y los efectos adversos de un importante volumen de agentes quimioterápicos así como de nuevas dianas. Debe saber enfrentarse y tratar los síntomas del cáncer: disnea, anorexia, caquexia, dolor, desequilibrios hidroelectrolíticos… Para ello, es fundamental que el oncólogo domine la medicina interna porque, en definitiva, es el “Internista del cáncer” ya que se especializa en la atención del enfermo con cáncer como un “todo”. Además, ebe dominar técnicas intervencionistas (paracentesis, toracocentesis, punción lumbar) que son necesarias como medidas diagnósticas y terapéuticas. Por otra parte, el diagnóstico de cáncer supone un importante sufrimiento psíquico para el paciente y su familia, por lo que el oncólogo médico debe ser una persona cualificada y preparada para dar malas noticias, es decir, una persona extrovertida, buena comunicadora y, aunque muchas veces esto se adquiere con la experiencia y tras aprender de oncólogos médicos veteranos, es necesario saber contar “verdades tolerables”, dar el apoyo emocional, social y psicológico que los pacientes y sus familiares necesitan y mantener una actitud optimista siendo honesto y empático. Otra de las cualidades del oncólogo médico es que debe de asumir desde el comienzo que en muchos casos la curación es una utopía y que el triunfo está en la mejora de la calidad de vida. Dado que en general la mayoría de las personas que hacen la carrera de medicina tienen como objetivo prioritario el curar a otros, es fundamental que el oncólogo busque metas realistas para evitar el “burnout” (médico quemado), ya que es una de las especialidades en las que más se produce el desgaste profesional. En esta especialidad el médico se ve obligado a recordar continuamente sus limitaciones. Es fácil desmotivarse al ver que en muchos casos el paciente no mejora a pesar de la cantidad de esfuerzos que se llevan a cabo. Por ello, las personas obsesivas con poca flexibilidad, incapaces de desconectar de los problemas laborales y sin una vida plena fuera del hospital, no deberían elegir esta especialidad.


Por otra parte, la especialidad es dinámica y cambiante, lo que obliga a un estudio y formación continuada. Además, existe una gran diversidad de actividades a las que se les dedica menos tiempo del recomendable debido a la carga asistencias pero que han convertido a los oncólogos en los especialistas con mayor dominio de la metodología científica: sesiones bibliografías, comités interdisciplinarios, unidades de consejo genético, ensayos clínicos y congresos. Desde hace unos años, el oncólogo dirige y solicita estudios séricos y genéticos que permiten individualizar los tratamientos y una mejor selección de los pacientes que se benefician de un tratamiento citostático.


El periodo de formación MIR es de 4 años. En el 1º año, el residente deberá recibir formación genérica de Medicina, siendo obligada la rotación en Medicina Interna y, en el 2º año, rotaciones por diversas especialidades, con una formación específica de Oncohematología y de Oncología radioterápica. Además, realizará las guardias de Medicina que le correspondan, según la organización del hospital, y también guardias en el servicio de urgencias. En el caso de que el hospital disponga de guardias específicas de oncología médica, los residentes harán guardias en ese servicio a partir del 2º-3º año de residencia. Durante sus rotaciones por Hematología o Radioterapia, y en el caso de que estos servicios dispongan de guardias específicas, harán los turnos de guardia que les correspondan equiparados a los residentes del mismo año de dichas especialidades. En el servicio de oncología médica, las rotaciones dentro del servicio deben de incluir: consultas externas, hospital de día y unidad de hospitalización.


Los oncólogos médicos españoles son los especialistas más jóvenes tras los geriatras, 25% son menores de 50 años. Además, es una de las especialidades que más ha aumentado su oferta en las últimas convocatorias MIR: 52 plazas mir más de media entre 2005-2008 respecto a 2000-2004, 106 plazas ofertadas en 2008, y suelen poder acceder a ella aspirantes con número de orden superior al 4000. El número de contrataciones, paralelo a la mayor oferta de especialistas, ha crecido un 30´% en los últimos años. Esto se debe al déficit actual y a la demanda creciente puesto que todavía existen regiones sin especialistas en oncología médica en ninguno de sus hospitales de referencia. Lo anterior, unido al aumento en la incidencia y prevalencia del cáncer, ha contribuido a la necesidad de crear servicios de oncología médica en muchos hospitales. Por ello, los especialistas recién formados no suelen tener dificultad para trabajar aunque las previsiones futuras hablan de un superávit a partir de 2015. Otras posibilidades laborales incluyen institutos oncológicos privados, laboratorios de investigación o compañías farmaceúticas.


Por último, señalaré lo que considero mejor y peor de esta especialidad.
Lo mejor son los pacientes, que en situaciones límite siempre te envuelven en su deseo de seguir luchando contra el cáncer. El enfermo oncológico rara vez se queja y pocas veces se rinde.
Lo peor es la sensación de fracaso que a veces nos envuelve puesto que no todos los pacientes se curan. El oncólogo se convierte en el centro de todas las expectativas de una familia y el peso de esta responsabilidad obliga a tener mucha entereza y dominio de los sentimientos. Aun así, todos los oncólogos lloramos y sufrimos cada día porque somos humanos y tenemos corazón.


Deseo que este rápido y breve contacto con esta bella especialidad os deje un buen recuerdo. A mí me ha cambiado la vida y me ha ayudado a vivir de forma más plena e intensa y a acudir con ilusión cada mañana al hospital.


Paula J. Fonseca
(Sº Oncología médica del Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo)

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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