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I: Mercado de trabajo
2- Demanda de trabajo para médicos



Antes de comentar de forma muy resumida las diferentes opciones de trabajo por las que puede optar un médico recién Licenciado, es importante hacer una advertencia: dada la dificultad para contar con datos fidedignos y actuales (debido a la escasez de publicaciones sobre el tema y a los rápidos cambios en el mercado de trabajo en el sector sanitario), las sugerencias que se apuntan se han de tomar sólo como orientativas, y no deben ser tenidas en cuenta más que de forma muy general a la hora de valoar que especialidad escoger.

 

 

 

2.1.- Demanda de trabajo en medicina general


A. -Sector público

Las posibilidades de trabajo en el Sistema Nacional de Salud para un médico general son muy escasas, limitándose por regla general a trabajos durante períodos limitados de tiempo (sustituciones) o a medicina de Urgencias en los centros en los que no se disponga de especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria.

Los licenciados en Medicina después de 1995 no pueden trabajar en el sistema público de salud si no son especialistas vía MIR.



B.- Sector privado

Tampoco hay muchas posibilidades de trabajo privado para médicos no especialistas, salvo en algunas zonas rurales, centros médicos con atención médica las 24 horas, como visitador médicos de la industria farmacéutica o combinando la Medicina General con algún tipo de terapéutica alternativa como acupuntura, homeopatía, etcétera.


2.2.- Demanda de trabajo en investigación

 

La mayor parte de la investigación médica en España (sobre todo la relativa a Ciencias Básicas) se realiza en las Universidades. Aunque actualmente no es muy difícil conseguir becas de investigación, la limitada duración (uno o dos años) y la escasa cuantía económica de las mismas desaconsejan, por regla general, a medio y largo plazo, dedicarse a la investigación al terminar la licenciatura (momento ideal, por otra parte, para estudiar el MIR). Hablando siempre en términos generales, y desde el punto de vista práctico, se puede decir que las becas son “pan para hoy y hambre para mañana”. El número de médicos que viven exclusivamente de la investigación es muy escaso, y la mayoría lo hacen combinando investigación y docencia.

 

 


2.3.- Demanda de trabajo como profesor

Para dar clase en las Facultades de Medicina es prácticamente imprescindible tener realizado el doctorado. Para poseer dicho grado hay que realizar un programa completo de doctorado (de uno a dos años de duración) y luego presentar una tesis doctoral (cuya confección suele llevar de uno a tres años más). Dada la progresiva disminución de la importancia dada por la Administración al currículum vitae en las oposiciones, este grado académico es interesante sobre todo para las personas que aspiren a ser docentes. Desde el punto de vista práctico, y para los médicos recién licenciados con futura proyección universitaria, lo ideal es simultanearlo con la Residencia, para, al terminar, contar con el título de Especialista (prácticamente imprescindible para trabajar como médico) y con el grado de Doctor (imprescindible para ser profesor en la universidad). No es aconsejable, por regla general, posponer la preparación del MIR para después de terminar el doctorado, con la intención de aprovechar la ventaja del aumento del expediente por el grado de doctor.

 

2.4.- Demanda de trabajo para médicos especialistas

En España, el sistema sanitario público es el principal empleador, el gran comprador de servicios profesionales en régimen asalariado. Los mercados de trabajo médico configuran un conjunto de micromercados, segmentados por especialidades.

A partir de finales de la década de los setenta se empiezan a establecer en España mecanismos restrictivos de entrada a las facultades de medicina. Los mecanismos de racionamiento y selección se dirigieron en principio a la formación de médicos, con la implantación generalizada del números clausus en el curso 1978-79, tras el fuerte crecimiento de los alumnos matriculados en las facultades.

Los años 80 se caracterizaron por desplazar las restricciones hacia las oportunidades de formación médica especializada (se convocaban muy pocas plazas MIR, en relación con los médicos que se licenciaban cada año). En los años 90 las restricciones se desplazaron hacia la dificultad de encontrar empleo una vez terminada la especialidad. En los últimos años, esa dificultad está mejorando.

Convertirse en especialista no es la única manera de trabajar como médico, pero posiblemente es la vía mejor para acceder al mercado de trabajo en medicina. En la actualidad, el fenómeno de plétora médica está afectando también a los especialistas, pero los especialistas están en mejor posición para competir en el mercado de trabajo que los médicos sin esa formación. El aprobar el MIR no garantiza como antes, un puesto de trabajo indefinido (la mayor parte de los residentes que terminaban hace años encontraban trabajo sin excesivas dificultades), sino un trabajo durante 3. 4 o 5 años, y sobre todo la posibilidad de FORMARSE COMO ESPECIALISTA, requisito necesario, aunque no suficiente para acceder al mercado de trabajo médico en el futuro.

 


A.- Como se especializaban los médicos en el pasado

La formación médica ha sido desde hace siglos una formación profesional, de práctica con uno o varios maestros.

Al amparo de la Ley de Educación de 20 de julio de 1955, se reconocieron en nuestro país 33 especialidades médicas. Se confería a las Facultades de Medicina el poder para la ordenación de las enseñanzas y realización de los exámenes pertinentes. Por distintas circunstancias esta ley no se aplicó, quedando vigentes, por el contrario, disposiciones transitorias que permitían obtener el título de especialista con una gran facilidad: simplemente por estar inscrito en un colegio profesional durante más de dos años con la autodenominación de especialista, o bien con un certificado que cualquier servicio hospitalario de la Facultad de Medicina pudiese extender en favor de un determinado profesional.

En España, se ha seguido un proceso progresivo de normalización, regulación e implicación activa del sector público. El 15 de julio de 1978, a través del Decreto 2015, se dispone una nueva reglamentación de las especialidades médicas. Se reconocieron 51 especialidades, y por cada una se creó una Comisión Nacional. Dichas comisiones tenían como cometido establecer los requisitos mínimos para la acreditación docente de los diferentes servicios hospitalarios, proponer los programas teóricos y prácticos para la obtención del título de especialista y el tiempo de duración del período formativo. Era el embrión del actual sistema MIR. También en 1978 se crea el Consejo Nacional de Especialidades Médicas, para armonizar los distintos criterios mantenidos por las diferentes Comisiones Nacionales.



B.- Como se especializan los médicos en la actualidad. el sistema MIR

El actual sistema MIR es la única vía existente en la actualidad para acceder a la formación médica especializada (tanto en especialidades hospitalarias, como en extrahospitalarias).

El MIR volvió de ser regulado mediante una Orden Ministerial de 27 de junio de 1989, que venía a refundir en una sola norma otras dos Órdenes de 30 de noviembre de 1984 y de 9 de septiembre de 1988. Se reconocieron 49 especialidades, tras suprimir la Electrorradiología y fusionar en una misma especialidad la Cirugía General y del Aparato Digestivo. El número de plazas ofertadas varia en cada convocatoria de MIR.

 

Desde entonces, el sistema MIR ha sido modificado y actualizado en varias ocasiones. (Órdenes de 22 de Noviembre de 1996, 24 de Julio de 1992, 18 de Junio de 1993, 22 de Junio de 1995, 11 de julio de 2000 y Real Decreto 904/2001, y Real Decreto 139/2.003). En los últimos años se dejaron de convocar plazas de Estomatología (tras la creación de la licenciatura de Odontología), por lo que el número de especialidades distintas convocadas anualmente en este momento es de 46.




ANEXO: 31 DE ENERO DE 1984/ BOE, NÚM. 26
( actualizado por el Real Decreto 139/2.003 de 7 de febrero)

Apartado primero. Especialidades que requieren básicamente la formación hospitalaria:

  • Alergología.
  • Análisis Clínicos.
  • Anatomía Patológica.
  • Anestesiología y Reanimación.
  • Angiología y Cirugía Vascular.
  • Aparato Digestivo.
  • Bioquímica Clínica.
  • Cardiología.
  • Cirugía Cardiovascular.
  • Cirugía General y del Aparato Digestivo.
  • Cirugía Oral y Maxilofacial.
  • Cirugía Ortopédica Traumatología
  • Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.
  • Cirugía Pediátrica.
  • Cirugía Torácica.
  • Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.
  • Endocrinología y Nutrición.
  • Farmacología Clínica.
  • Geriatría.
  • Hematología y Hemoterapia.
  • Inmunología.
  • Medicina Física y Rehabilitación.
  • Medicina Intensiva.
  • Medicina Interna.
  • Medicina Nuclear.
  • Microbiología y Parasitología.
  • Nefrología.
  • Neumología.
  • Neurocirugía.
  • Neurofisiología Clínica.
  • Neurología.
  • Obstetricia y Ginecología.
  • Oftalmología.
  • Oncología Médica.
  • Oncología Radioterápica.
  • Otorrinolaringología.
  • Pediatría y sus áreas específicas.
  • Psiquiatría.
  • Radiodiagnóstico.
  • Reumatología.
  • Urología.

Apartado segundo. Especialidades que no requieren básicamente formación hospitalaria:

  • Medicina Familiar y Comunitaria.
  • Medicina Preventiva y Salud Pública.
  • Medicina del Trabajo.

 A partado tercero. Especialidades que no requieren formación hospitalaria:

  • Estomatología.
  • Hidrología. médica
  • Medicina de la Educación Física y el Deporte.
  • Medicina Legal y Forense.

El proceso de normalización e implicación activa del sector público en la formación de médicos especialistas que se han mencionado se caracteriza por:

  • Uniformidad de contenidos. Se ha dotado a la formación de cierto contenido académico teórico y, en consecuencia, de competencias al Ministerio de Educación. Mientras que los planes de estudio de medicina pueden diferir entre universidades, en virtud de la autonomía universitaria, el programa de formación teórica y práctica de un especialista es único para todo el país y propuesto por la Comisión Nacional de la Especialidad.
  • Intento de integrar los mercados regionales de formación de especialistas en un único mercado nacional, mediante la oferta pública conjunta de plazas MIR para todas la Comunidades Autónomas.
  • Integración progresiva de los Centros privados en el sistema. Desde 1988, las convocatorias incluye plazas MIR de formación en Centros privados, que se cubren por el mismo procedimiento que las públicas, si bien algunos Centros se reservan el derecho de admisión (en la Convocatoria de 1996, ocho Centros privados se reservan el derecho a prestar conformidad a los aspirantes a las plazas, seis de Cataluña, el Instituto Valenciano de Oncología de Valencia y la Clínica Universitaria de Navarra). Estas plazas en hospitales privados representan entre el 4 y el 5 % del total de plazas convocadas cada año.

A pesar de ese fuerte proceso regulador, existen áreas de formación especializada no regladas en los ámbitos de gestión de servicios, gestión clínica, codificación, o calidad.

Así pues, el sistema MIR ha integrado los mercados de formación de especialistas pero también es una fórmula para que los hospitales puedan proveerse por cuatro o cinco años de mano de obra, dando lugar a importantes interacciones entre oferta y demanda formativa y laboral.

El número y distribución (por especialidades y Centros) de plazas ofertadas cada año para el programa MIR se decide mediante un proceso en el que intervienen los Ministerios de Educación y Cultura y Sanidad y Consumo, determinadas asociaciones profesionales (las Comisiones Nacionales de Especialidad), los Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas, en la medida en que estos últimos han de dotar económicamente las plazas. Por su parte, el Gobierno Central acredita los Centros que pueden acoger MIR. Una comisión de ambos ministerios aprueba la convocatoria en el BOE.

La oferta de plazas MIR constituye el principal instrumento de la planificación a largo plazo de los recursos humanos en el sector sanitario.

De hecho, el artículo 5.1 del RD127/1984 establece que “la oferta de plazas en las diferentes Unidades Docentes se elaborará anualmente de acuerdo con... las necesidades sociales de médicos especialistas...”. Sin embargo, esta planificación con efectos a muy largo plazo se hace sobre un calendario urgido por las necesidades inmediatas de especialistas a corto plazo.

La oferta de plazas de formación de médicos especialistas ha ido aumentando de forma paulatina desde finales de los ochenta. Este aumento es tanto en términos absolutos, como relativos al número de nuevos graduados (ver Tabla a continuación). El ratio de cobertura (plazas MIR ofertadas sobre nuevos licenciados cada año) era muy bajo en los ochenta mientras que ahora es incluso mayor del 100%.

Evolución de la oferta de plazas MIR

Año

Licenciados

Plazas MIR

Proporción plazas
/ nuevos licenciados

Licenciados sin plaza
cada año

Licenciados sin plaza
ACUMULADOS

1980

7.752

2.070

26.70 %

5.682

5..682

1981

8.171

2.154

26.36 %

6.017

11.699

1982

10.540

1.834

17.4 %

8.706

20.405

1983

10.355

1.521

14.69 %

8.834

29.239

1984

7.284

1.393

19.12 %

5.891

35.130

1985

7.856

1.358

17.29 %

6.498

41.628

1986

7.013

1.246

17.77 %

5.767

47.395

1987

6.703

1.747

26.06 %

4.956

52.351

1988

5.623

2.249

39.99 %

3.374

55.725

1989

5.352

3.062

57.21 %

2.290

58.015

1990

5.223

3.291

63.01 %

1.932

59.947

1991

5.204

3.549

68.20 %

1.655

61.602

1992

4.929

3.894

79.00 %

1.035

62.637

1993

4.907

4.074

83.02 %

833

63.470

1994

4.530

4.146

91.52 %

384

63.854

1995

4.500

4.441

98.69 %

59

63.913

1996

4.077

5.023

123.19 %

-946

62.967

1997

4.914

4.918

100.08 %

-4

62.963

1998

4.500

4.832

107.37 %

-332

62.631

1999

4.500

4.862

108.04 %

-362

62.269

2000

4.200

5.135

122.26 %

-935

61..334

2001

4.200

5.244

124.85 %

-1.044

60.290

2002

4.200

5.419

129,02%

-1.219

59.071

2003

4.200

5.670

135%

-1.470

57.601

2004

4.200

5.479

130,45%

-1.279

56.322

2005

4.200

5.807

138.26%

-1.607

54.715

2006

4.200

6.051

144.07%

-1.851

52.864

2007

4.200

6.517

155.16%

-2.317

50.547

TOTAL

157.533

106.986

65,52%

50.547

50.547

Nota: en este análisis se ha seguido un modelo simplificado en el que no se ha tenido en cuenta los médicos que han aprobado varias veces el MIR y tienen más de una especialidad.

Por lo tanto, desde que se creó el MIR, un tercio de los médicos licenciados (34,5%) NO han conseguido plaza para especializarse. Este fenómeno se debió a la discrepancia entre número de médicos licenciados y plazas MIR convocadas durante los años 80 y primera mitad de los 90

Desde el año 1987 el número de plazas MIR ofertadas ha ido aumentado, y el número de médicos que terminaban la carrera, disminuyendo.

En el siguiente gráfico se demuestra que, a pesar del incremento progresivo de plazas convocadas desde el año 87, el número de médicos presentados ha ido disminuyendo continuamente. Este descenso se ha invertido desde 2003, quizás en relación con el creciente número de médicos extranjeros que se presentan al examen.

En el nuevo escenario creado en el MIR 2005 y 2006, donde quedaron plazas libres sin escoger, ya no tiene sentido hablar de aprobados, porque todos los médicos presentados al MIR tuvieron posibilidad de escoger (100% de “aprobados” en España). Con este cambio de “paradigma”, el MIR ha dejado de convertirse en un examen que se puede “suspender”, y se ha convertido en un examen que meramente clasifica a los aspirantes por orden decreciente de puntuación (teniendo en cuenta el examen y el expediente), para permitir que la elección de plaza de formación se realice de forma ordenada.

El análisis detallado de la peculiar  secuencia de oferta de plazas MIR a lo largo de los años ochenta y noventa en relación con los especialistas  actuales permite estimar las pirámides de edad, que en algunas especialidades presentan muchos efectivos jóvenes.

El análisis detallado de la oferta de plazas MIR y su secuencia temporal ha de completarse con el de la oferta de empleo médico:

  • Desde el segundo lustro de los años setenta y durante el primero de los ochenta, el sector sanitario vivió una expansión fortísima, que, unida a la puesta en marcha de incompatibilidades de los médicos, se tradujo en una gran necesidad de contratación de médicos en hospitales y fuera de ellos. Se acometió  la reforma del modelo de atención primaria, creando centros de salud y equipos de Atención Primaria. La demanda de personal médico superaba con creces las disponibilidades de facultativos con credencial para desempeñar los puestos de trabajo. Los MESTHOs (médicos especialistas sin titulo oficial), contratados por el sistema  público para desempeñar tareas de médico especialista nacen en esos años, planteando con el transcurso del tiempo un problema de equidad intergeneracional. El problema ha partido del desequilibrio entre empleo y formación. Se ofertaba mucho empleo interino o eventual sin formación y poco empleo formativo.


  • Desde los años ochenta, la capacidad de absorción de médicos  por los hospitales se ha ido reduciendo. Así entre 1986 y 1991 se graduaron 35.118 médicos y el empleo hospitalario de médicos creció en 12.712, cifra esta similar a los nuevos especialistas vía MIR que terminaron su formación en ese periodo (12.404).


  • En los años 90 se produjo un aumento de ofertas de plazas MIR y, paradójicamente, una demanda claramente insuficiente de puestos de trabajo médico especializado. Este hecho generó demanda de plazas MIR por parte de especialistas ya formados que, lejos de ser una demanda intrínsicamente formativa, es realmente una demanda derivada de tipo laboral. Lo propio ocurre con los médicos recién licenciados que aceptan cualquier puesto de formación MIR, por muy alejado que se encuentre de sus preferencias, para tener un trabajo remunerado mientras no surge la oportunidad de cambiar de especialidad. Esas dos oportunidades se han restringido drásticamente a partir de 1996. Por una parte, el RD 931/1995 estableció una limitación  para realizar sucesivos programas de residencia: los especialistas tendrán que solicitar antes de la pruebas selectivas la especialidad por la que optan, excluida la ya realizada. Por otra parte para cambiar de programa de residencia por otro preferido, los médicos residentes en formación deberían renunciar previamente a la plaza actual, restricción ésta que les obligaba a asumir un fuerte riesgo.

C.-Todos los licenciados en medicina posteriores a 1995 deben ser especialistas para trabajar en el sistema público

Con la incorporación de España a la UE, nuestro país ha debido adaptarse a las directivas comunitarias en materia de requisitos de formación exigibles a los médicos generales para poder ejercer en el sistema público (Directiva 84/437/CEE refundida en la Directiva 93/16/CEE).

Para adaptarse a las directivas comunitarias, el RD 853/1993 de 4 de junio y el RD931/1995, de 9 de junio, dictaron normas en relación con la certificación acreditativa para poder ejercer en el sistema público como médico general, que en España sería la que se obtuviese de una formación especializada en Medicina Familiar y Comunitaria. En definitiva, en España, todos los médicos licenciados después de 1995 están obligados a convertirse en especialistas, para trabajar en el sistema público

En 1995 se estableció una convocatoria anual específica de Medicina Familiar y Comunitaria, previa a la convocatoria general, con el fin de que los nuevos médicos (licenciados posteriores al 1 de enero de 1995) pudiesen obtener la acreditación para ejercer como médico general en el sistema público. Las plazas de residencia en Medicina Familiar y Comunitaria que se ofertaban en la convocatoria general del año (MIR de “especialidades”) quedaban reservadas para licenciados anteriores a 1995.

El año 99 finalizó el compromiso adquirido por el Ministerio de Sanidad de realizar dos convocatorias anuales separadas (MIR Familia y MIR Especialidades) durante cinco años (95, 96, 97, 98 y 99). El Ministerio mantuvo en el 2000 las dos convocatorias anuales. En el año 2001 las dos convocatorias se reunificaron, como antes de 1995. A partir de entonces volvía a haber un único examen MIR cada año.

E. El trabajo despúes de la especialización. retribuciones de los médicos de hospitales

Las retribuciones de los médicos de hospitales en España son, por regla general, más bajas que las de los médicos de otros países de nuestro entorno (excluyendo los países de Europa del Este, donde los sueldos son considerablemente más bajos). El número de días anuales de vacaciones es mayor en España que en el resto de los países de nuestro entorno.

Cuadro comparativo de las retribuciones de los médicos de hospitales en algunos países europeos (2001)

País

Salario anual en pesetas

Salario anual en euros
Días anuales de vacaciones

Alemania

9.590.000

57.772
29-32

Austria

8.300.000-16.600.000

50.000-100.000
30

Bégica

12.450.000 a 14.525.000

75.000-87.500
25

España

5.478.000-5.976.000
(más un 20% por exclusividad: de a 1.095.000 a 1.195.000)

33.000-36.000
(más un 20% por exclusividad)

35

Francia

6.324.000 a 13.263.000

38.100-79.900
25

Italia

4.980.000 a 12.450.000

30.000-75.000
30

Portugal

(1) 35 h. sin exclusividad
(2) 35 h. con exclusividad
(3) 42 h. con exclusividad

(1) 3.276.000-5.553.000
(2) 4.746.000-8.048.000
(3) 5.933.000-10.060.000

(1)19.735-33.455
(2) 28.596-48.484
(3) 35.745-60.605

22-25

Fuente: Diario Médico 18/5/2001

 

 

2.5.-Trabajos como licenciado superior (diferentes de la medicina)

No hay que pensar que las oportunidades de trabajo de un Licenciado en Medicina se acaban en las diferentes alternativas que hemos visto hasta ahora. Como Licenciado Superior puede concurrir a multitud de empleos, tanto del sector público como del privado.

A. Sector público

Plazas convocadas en la Oferta Pública de Empleo para Licenciados Superiores. Por regla general exigen una preparación específica según el tipo de oposición.

B. Sector privado

Para aquellos que estén interesados en buscar trabajo en la empresa privada sería muy interesante realizar un Master de Dirección de Empresa. Los médicos, como Licenciados Superiores, pueden acceder a la mayoría de los mismos, y no hay que olvidar la posibilidad de formarse como director de Hospitales, realizando un Master o un Curso de Especialización en Gerencia Hospitalaria.

 


 

 

 

 

 


Certificado de Excelencia Europea EFQM