2.1.- La perspectiva de acceder a la especialización vía MIR
En principio parece evidente qué es lo que se desea obtener accediendo a una plaza de MIR. Sin embargo, un análisis detenido pone de manifiesto una mayor complejidad de la que se podría considerar inicialmente.
Una plaza de médico interno residente significa obtener un puesto de trabajo como médico y desarrollar, en la práctica, el trabajo para el que el estudiante se ha estado preparando a lo largo de seis años. Por otra parte, es la única vía que permite completar la formación en una especialidad y obtener el título oficial que la acredita.
El acceso a este puesto de trabajo implica la aceptación de nuevas y muchas veces importantes responsabilidades. Es frecuente el temor a la primera guardia, o en el caso de las vocaciones hacia la cirugía, a la primera intervención quirúrgica "sólo".
La entrada en el mundo laboral se asocia a intensos cambios a nivel personal. Se obtiene una independencia económica. Como consecuencia, cambia la situación dentro de la familia. Con frecuencia en un plazo breve de tiempo, determina la salida del hogar familiar, incluso a veces acompañada de ir a vivir a una ciudad diferente. Estos cambios son todavía más intensos si implican el inicio de una vida en pareja. Todo ello condiciona la adquisición de nuevas responsabilidades. Desde un punto de vista económico es preciso establecer una organización que haga compatibles los gastos cotidianos de vivienda, alimentación, etc. con "llegar a final de mes". Desde un punto de vista personal se plantea la adquisición de una autonomía a nivel emocional que permita asumir las nuevas responsabilidades.
Cada médico que se dispone a preparar el examen MIR parte de una situación académica y personal diferente.
A.-PUNTO DE PARTIDA ACADÉMICO
El estudiante que a lo largo de la carrera se ha movido en "la zona templada" o ha ido aprobando con dificultades tiene ante si el reto de un cambio de mentalidad. En el examen MIR no se trata de aprobar sino de estar entre los mejores puestos para poder escoger la especialidad que más le gusta. Es frecuente que esta preocupación se refleje en una valoración subjetiva excesiva de la contribución del expediente académico a la calificación final.
El caso del estudiante que siempre ha sacado buenas notas es muy diferente. Su entorno, familia, amigos, y sobre todo, el mismo, esperan, como es lógico, un buen resultado en el examen MIR. Puede llegar a darse, por supuesto el hecho de obtener plaza y el objetivo es estar entre los 100 o 10 primeros. Su situación de, al menos aparente, privilegio, puede generar actitudes de cierta agresividad, "es el empollón", "el que no sabe vivir la vida" y comentarios por el estilo.
Finalmente, hay que considerar a los médicos que después de años de ejercicio de la medicina deciden preparar el examen MIR. Se trata de un grupo claramente diferenciado del resto. No sólo tienen más años, sino que se encuentran ya en otra fase de la vida, habitualmente independizados de sus padres y con frecuencia casados e incluso con hijos. Para muchos de ellos, el objetivo principal de acceder a la vía MIR es obtener el título de especialista al que no pudieron acceder hace años, cuando las condiciones del examen MIR eran más duras. En muchos casos se encuentran ante el problema de tener claramente decidida la especialidad y, por razones personales, no disponer de la posibilidad de poder salir de su ciudad. La sensación de "volver a coger los libros" suele ser desagradable. Quizás, no tanto por la dificultad de ponerse al día, como por la sensación de estar retrocediendo a una etapa considerada como “anterior”.
Independientemente del punto de partida, existe un factor añadido que consiste en si se trata o no de la primera vez que el médico se presenta al examen MIR. El hecho de ser "repetidor" puede confirmar la historia académica previa o ser algo novedoso. En cualquier caso, la forma de aceptar esta circunstancia puede condicionar, que se ponga al servicio, o simplemente se oponga, a la preparación del siguiente examen MIR. Es posible aprovechar el esfuerzo realizado en el año o años anteriores y beneficiarse de la experiencia adquirida. También puede generar una actitud de incapacidad y de temor a repetir otro supuesto "fracaso" que dificulte la preparación de la siguiente convocatoria.
B.- PUNTO DE PARTIDA PERSONAL
La situación personal de los médicos que se presentan al examen MIR también presenta una amplia heterogeneidad.
Cuando se vive en casa de los padres, la situación de los padres, por ejemplo económica, y la relación padres-hijo adquiere un gran protagonismo. En cualquier caso, proporciona un cierto clima de seguridad, en el sentido de que resulta posible centrarse de forma casi exclusiva en la preparación del examen MIR. Los padres se encargan de que el resto de las necesidades del hijo estén cubiertas.
En el caso de que se trate de un médico que trabaja, con frecuencia asociado a que viva fuera de la casa de los padres y tenga su propia familia, resulta mucho más difícil esta "focalización" en el examen MIR.
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